¿Cómo puedo dar el máximo de rendimiento?

por Jesus Sanchez Cazo
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De sobra es conocida la eficacia y veracidad del refranero español en gran parte de su contenido, como por ejemplo ese refrán tan recurrido, sobre todo, por personas ya con cierta edad, de «Vísteme despacio que tengo prisa».

Posiblemente, todos nos hemos dado cuenta en algún momento de nuestra vida, de la eficacia de este refrán, tanto, como beber agua a la hora de tener sed. Sin embargo, hoy vamos a darle una vista más científica.

¿Que es la motivación?

El estudio de la motivación en psicología es un campo bastante estudiado y muy recurrido en aspectos cotidianos de la vida. Entendiendo como motivación, en un amplio concepto, cualquier aspecto o circunstancia que nos incite a realizar una conducta, ya sea por iniciativa propia o intrínseca, o por incitación del ambiente que nos rodea o extrínseca, en la que nuestra propia motivación es la que ejerce más fuerza sobre nosotros ya sea para iniciar la conducta, para darle fuerza a la misma o para mantenerla en el tiempo.

Por ejemplo, no se afronta de la misma manera el despertarse a las 6 de la mañana para hacer deporte por afición, que hacerlo por obligación, aunque la actividad sea la misma, obteniendo posiblemente ese día, unos resultados diferentes.

Y llegamos a la pregunta original de nuestro dilema:

¿Como puedo dar el máximo de rendimiento?

Toda actividad, nos crea un estrés o activación, necesario para poder llegar a realizarla, y es aquí donde entra la aplicación del estudio desarrollado por los psicólogos Robert Mearns Yerkes y John Dillingham Dodson a comienzos del siglo XX.

Estos psicólogos publicaron lo que posteriormente se paso a denominar Ley de Yerkes-Dodson, en la que desarrollan la influencia de tal activación y el rendimiento máximo en una actividad según su afección, llegando a la conclusión de que la activación, tanto cognitiva como física a la hora de que se produzca ese estrés, debe ser alta.

Sin embargo no es descontrolada, ya que en el momento que esa activación empieza a descontrolarse, el rendimiento de la actividad, pasa a ser prácticamente igual que si no tuviéramos la activación o el estrés que nos lleva a iniciar esa conducta, quedando en un gráfico como si se tratara de una U de forma invertida, en la que la zona alta seria justo el punto en el que el estrés es controlado y el rendimiento máximo, de ahí que esa misma ley se denomine también de la U invertida.

La importancia de mostrase activo

Por lo tanto, si quieres un máximo rendimiento en cualquier actividad, debes estar activo, pero en el momento que empieces a notar que el rendimiento baja o se descontrolan las cosas, párate, toma un tiempo, respira, “reordena la mesa” y deja que esa activación baje de nuevo, hasta el punto en el que sientas que vuelves a controlar la situación, que es ahí donde volverás a dar lo mejor de ti.

Os dejamos un gráfico en el que se observan los distintos estados de estrés, el rendimiento y sus consecuencias.

Gráfico de estrés y rendimiento

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Autor: D. Jesús Sánchez Cazo. Facultad de Psicología de Sevilla (UNED).

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