Entre todos, venceremos al coronavirus

por Jesus Sanchez Cazo
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En estos días en los que nos encontramos, que pasarán a formar parte posiblemente de la historia de la humanidad, es probable que haya personas sorprendidas por el comportamiento de sus vecinos, de sus compañeros o de incluso de personas de otras culturas y países, pero no podemos olvidar, que como expresó el naturalista ingles Charles Darwing en su libro “La expresión de las emociones en el hombre y en los animales”, editado en 1872, las emociones básicas son universales y comunes a todos los seres humanos, independientemente de la cultura, el idioma o el lugar del mundo, y como tal, nuestras emociones y sus expresiones faciales y corporales, acumuladas a la tensión propia de la situación, nos hace más susceptibles a sus efectos. 

Todo esto, provoca que nos identifiquemos con todas las personas que lo están pasando mal de un u otro modo, ya que nuestro cerebro no solo percibe peligro para nuestra salud, sino peligro para nuestra propia especie. Esto se esta haciendo especialmente palpable con esta pandemia que nos esta tocando vivir con el coronavirus.

Pero, ¿Como somos ahora capaces de hacer cosas que antes ni imaginábamos?

El ser humano, como cualquier especie, tiene como objetivo principal, la subsistencia y la mejora de las condiciones a ser posible. Esto lleva a la tendencia de buscar un grupo o comunidad de pertenencia en la que se sienta aceptado e identificado, para poder ejercer sus conductas sin ser reprobadas por el resto del grupo, incluso hasta el punto de sacrificar nuestro criterio y unirnos a la opinión del resto, con tal de no ir en contra del grupo que nosotros mismos elegimos.

 Algunos estudios, han llegado a demostrar, que somo capaces de realizar conductas que no entendemos, solo por el hecho de ser lo que hacen los demás.

Y ¿cómo se organiza un grupo?

Posiblemente, en todas las actividades o acciones que se organizan estos días, existe una persona que ejerce como líder, en la que la gran mayoría, solo observa sin seguir su idea, a continuación, aparece el primer seguidor, que tiene tanta importancia como el líder, ya que de él depende que la conducta se mantenga, ya que si este primer seguidor no se mantiene en el acompañamiento al líder, es aquí donde se termina todo. 

Si definitivamente se mantiene la conducta por estos dos primeros instigadores, empiezan a unirse aquellos que tienen una iniciativa algo más fuerte, haciendo el grupo más amplio, hasta el punto de que aquellos que antes no se incorporaron por ser recelosos de esa conducta, ahora son los excluidos si no se unen al resto, que acumulado con las emociones expuestas al comienzo del presente artículo, provoca que todo el que pueda, salga a sus terrazas o balcones a las 20,00 h. para animar y agradecer al resto de los miembros de su comunidad, el trabajo realizado para guardar la especie, con una más que merecida ovación.

Solo así, venceremos al coronavirus.

Artículo escrito por D.Jesus Sanchez Cazo ( Universidad de Psicología de Sevilla, UNED

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